1. Método correlacional

Cuando hablamos de correlación, nos referimos a la asociación entre dos variables. Una correlación indica cuántas de las veces en las que observamos un fenómeno A, podemos observar a la vez un fenómeno B. Por ejemplo, si tomamos las variables “nivel socioeconómico” y “éxito académico” podemos preguntarnos si estas dos correlacionan, es decir, si la aparición de una predice la aparición de la otra. Si tras examinar una muestra encontrásemos que el incremento de una se asocia al incremento de otra, podríamos hablar de una correlación positiva.
Esto es útil porque permite realizar predicciones. Si sabemos que el peso y la estatura correlacionan de forma positiva, cuando vemos a una persona alta podemos predecir que tendrá un peso alto. En este punto hay que detenerse y hacer una distinción entre asociación y causalidad
Una correlación indica una asociación que permite predecir, pero no ofrece una explicación que responda por qué sucede. Con frecuencia razonamos de un modo falaz y asumimos que cuando dos fenómenos ocurren juntos, uno causa al otro. Muchas veces ignoramos la presencia de terceras variables que median en la relación entre un fenómeno y el otro. Es por esto que para deducir causalidad utilizamos otro método que explicamos al final del artículo.
Los psicólogos usamos el método correlacional para obtener información acerca de fenómenos imposibles de reproducir en condiciones de laboratorio. Por ejemplo, si queremos examinar la relación entre la ingesta alcohólica y el número de visitas a servicios de urgencias sería óptimo diseñar un estudio correlacional para ver cómo a medida que aumenta el consumo de alcohol, aumentan también el número de visitas.

Comentarios

Entradas populares